Fin de Semana en Málaga – La capital mediterránea, Málaga, ofrece una verdadera muestra de Andalucía a través de sus paisajes, gastronomía y arquitectura.
Fin de Semana en Málaga
Gracias a su activo aeropuerto internacional, que da servicio a toda la Costa del Sol, Málaga es fácilmente accesible y constituye un destino ideal para una escapada de fin de semana largo. Es un placer admirar las obras de Pablo Picasso, recorrer la impresionante Alcazaba y degustar marisco fresco en playas bañadas por el sol.

Sábado: Picasso y paella
En la Plaza de la Merced, los malagueños más madrugadores desayunan a la sombra de la casa donde pasó su infancia Pablo Picasso. Alrededor de la preciosa plaza, se pueden degustar unos «pitufos» (panecillos recién horneados y calientes) rellenos con tomate, queso o jamón serrano, en alguna de las cafeterías de La Canasta.

El cercano Palacio de Buenavista, el edificio del siglo XVI donde nació Picasso, alberga hoy el Museo Picasso, que exhibe 285 obras del artista más emblemático de España. También hay mucha historia bajo los pies: bajo los azulejos andaluces yacen las ruinas de la cultura fenicia que fundó la ciudad de Malaka en el siglo VIII a. C., convirtiéndola en una de las ciudades habitadas ininterrumpidamente más antiguas del mundo. Una visita a la exposición arqueológica del sótano ofrece a los visitantes una perspectiva fascinante de los orígenes de la ciudad.
La historia fenicia, romana y musulmana de Málaga también se hace presente por toda la ciudad. Es posible dar un paseo de cinco minutos desde el Museo Picasso, pasando por el antiguo Teatro Romano —con capacidad para 220 espectadores—, y subir hasta la Alcazaba, una extensa fortaleza militar musulmana que se conserva en un estado impecable.

Este legado de intercambio cultural también se refleja en la singular cultura gastronómica de Málaga, que combina los productos de la tierra y del mar en una explosión de sabores. Para disfrutar de los mejores productos y recetas locales, sólo hay que acercarse al monumental Mercado de Atarazanas, un recinto del siglo XIX repleto de gente que se apiña para pedir platos típicos malagueños. Es deliciosa la vibrante paella de marisco, rica en tomates de piel fina y aromatizada con el intenso azafrán árabe. Y algo muy malagueño son las «conchas finas»: almejas frescas bañadas en una salsa de aceite y ajo, al estilo español, aderezada con perejil y vino de Jerez.
Domingo: Catedral y litoral
Para los malagueños, el domingo es un día para pasear por la ciudad, sentarse en la playa y disfrutar de marisco fresco. El día puede empezar visitando la Catedral de Málaga, a la que los lugareños llaman cariñosamente «La Manquita». El edificio presenta una mezcla de columnas clásicas estriadas, torres góticas e interiores suntuosos. Las visitas al edificio, incluido el recorrido por la cubierta, pueden organizarse directamente a través de la propia catedral. Afuera, el sonido de las campanas de la torre resuena por todo el barrio, y es posible comprar recuerdos gastronómicos como la Tarta Malagueña, un famoso pastel especiado de origen andaluz elaborado con almendras, frutas y vino.

A continuación, paseando desde la Catedral encontramos el puerto, donde es posible contemplar el impresionante paisaje costero de la ciudad, dominado al norte por los Montes de Málaga: un macizo de tonos verdes y pardos salpicado de haciendas blancas y destellos de buganvillas púrpuras. El colorido Centro Pompidou —una enorme sucursal de la famosa galería de arte parisina— armoniza con los tonos naturales del puerto. Los domingos, el puerto se llena de puestos callejeros que ofrecen desde joyas artesanales y ropa «vintage» hasta productos regionales, como tarros con forma de bombilla que contienen miel dorada de cosecha local y almendras andaluzas.
El puerto marca también el inicio de la playa de La Malagueta, una playa de arena grisácea que se extiende unos seis kilómetros hacia el este, hasta la zona de El Palo. Los domingos, Málaga entera sale a pasear, correr, montar en patinete o en bicicleta por el Paseo Marítimo Pablo Ruiz Picasso, este tramo espectacular de la Costa del Sol.

En El Palo se encuentra el Restaurante Narval, donde es posible disfrutar en el paseo marítimo, junto a la playa del Mediterráneo, de una bebida fría, una paella de marisco o la mejor carta de pescado fresco al estilo de Málaga: espetos de sardinas, boquerones fritos, pulpo plancha… El restaurante familiar Narval es la elección de los residentes locales y visitantes, por su excepcional calidad y precio.
Un fin de semana en Málaga puede ser el primer paso para que cualquier visitante quede enamorado con el estilo de vida de la ciudad, y signifique un cambio de vida absoluto.
